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sábado, 13 de agosto de 2011

Mordisquito Yo no inventé a Néstor y a Cristina





Bueno, mirá, Mordisquito, hoy, en el 2011, te lo digo de una vez, yo no inventé a los Kirchner. Te lo digo de una vez, como hace más de 60 años Discepolín te decía que él no había inventado a Perón. Si, si, antes que me lo recuerdes, te lo digo yo: Néstor no era Perón. Y Cristina no es Evita.




¡Qué te parece! ¡Vaya comparación! Pero ¿sabés que pasa, Mordisquito? Como aquel gran narigón, autor de himnos como Cambalache, Uno, Yira Yira, y tantas otras páginas inolvidables, yo también quiero terminar con este derroche de buena voluntad que estoy poniendo en mi afán por liberarte de tanto macaneo, de tanto charlatán impune, de tanto gorila mediático, de tanto “medio pelo” resentido.




La verdad Mordisquito, yo no lo inventé a Néstor; ni a Cristina. Ellos nacieron como una reacción a tantos gobiernos retrógrados y “neoliberales”. Yo no lo inventé a Néstor, ni a Cristina, ni al Frente para la Victoria. Los trajo, para defenderse, un Pueblo al que vos y los tuyos habían condenado a un irremediable destino de miseria y exclusión. Nacieron de vos, por vos y para vos. Esa es la verdad.




Yo no los inventé, Los trajo esta lucha salvaje que siempre nos proponen vos y los tuyos, Mordisquito. Los trajo el cansancio de tanta gente a la que vienen verdugueando hace más de 35 años. Los trajo tu tremendo desprecio por los de abajo, por los laburantes. Los trajo el dolor de haber sufrido la dictadura más cruel de la historia, que hizo desaparecer a miles de compañeros mientras vos, Mordisquito, paseabas por Punta del Este, Río de Janeiro y Miami, con la mágica fiebre del “déme dos”.




Y cuando pasó el miedo a la represión, llegó el hambre, la falta de trabajo, el Plan Austral, el Plan Primavera. Y los laburantes siempre poniendo el lomo, mientras vos timbeabas con el dólar. Y… ¿que nos quedó? El Punto final y la Obediencia debida. ¿Y sabés que otra cosa los trajo? Los trajo la traición de aquel riojano disfrazado de Facundo Quiroga; el que le vendió el P.J. a tus amigos, el que festejaba con Neustad y Grondona, diciendo “Je, je, je, si decía lo que iba a hacer no me votaba ninguno”. Y se reían, Mordisquito. Se reían.




Claro, no mataban peones ni trabajadores molestos, porque no hacía falta. Simplemente los dejaban sin trabajo. ¿Te acordás, Mordisquito? Vos, mientras tanto, festejabas. Y empezaste a viajar a Cancún, a Punta Cana; te mandaste un par de cruceros de lujo por el Caribe. Un peso = un dólar, Mordisquito. ¿Te acordás de Cavallo y la convertibilidad? ¿Tengo que explicarte más? ¿Te tengo que hablar de las miles de empresitas familiares, y alguna más grande también, fundidas, cerrando sus puertas, dejando a todos los laburantes en la calle, porque “la onda” era importar? Vos comías jamón crudo español y queso suizo, Mordisquito. Pero el Pueblo, el que antes había vivido de un jornal o un sueldo, corría la coneja. Si, yo sé que te fastidia que te lo recuerde. Claro.




Pero vamos a terminar con el verso de una vez. Porque, te repito: yo no los inventé ni a Néstor ni a Cristina. Los trajo la injusticia, el desengaño del Pueblo por tanta mentira, por tanta traición. Los trajo el vaciamiento del Estado que realizó el gobierno del turco Menem y su socio, el cabezón Duhalde, con Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía. Y los trajo el regalo de las empresas públicas, de Aerolíneas, de Segba, de YPF, de Gas del Estado, de SOMISA. ¿Te acordás de Somisa, Mordisquito?




Ni los milicos se atrevieron a regalar así todas las empresas del Estado por papelitos de colores de la deuda externa, que se compraban a 30 en el mercado y el Estado te los tomaba a 100 para pagar las empresas que se privatizaban. Papelitos de una deuda que, además, era casi toda trucha. Claro. Los milicos miraban el cuadro de San Martín en los cuarteles y sentían un poquito de vergüenza. No podían olvidar que YPF nació por impulso de Mosconi que era general, y que Savio, que fue otro militar, es casi el padre del acero en Argentina. Pero al turco no le importaba; él era “pragmático”. Por eso te gustaba a vos, ¿no Mordisquito? Con los verdes que entraban mantenía el 1 a 1 y vos y tus amigos pudieron conocer Europa. ¿Fuiste a Paris? ¿Y a Roma? Claro, mientras tanto, por acá había muchos que no podían ni pagar el pasaje de colectivo para salir a ver si conseguían algún trabajo.




Y si; la memoria fastidia, claro. Pero yo no inventé a Néstor y a Cristina. Los inventó toda esa mugre, esa injusticia. Esa postración de nuestro Pueblo. Los inventó la falta de laburo, los inventó cada pibe que dejó de ir a la escuela. Yo se que te da rabia que, como Discepolín, te lo repita muchas veces. Pero lo que me da más rabia a mí es que no querés escucharlo. Reconocé, de una vez, que a vos también te cagaron. Reconocé que a tu primo, el investigador científico lo mandaban a lavar los platos. Y que tu sobrino todavía sigue trabajando para el mismo patrón, figurando como monotributista después de 15 años. Claro, así aprendieron a bajar costos. Flexibilización le llamaron, ¿no Mordisquito?




Sin pagar aportes jubilatorios, ni seguro de vida, ni A.R.T. No lo sigas negando. Reconocé que ese Pueblo, que se bancó 18 años con su partido político mayoritario proscripto, y que recuperó la alegría en el 73, después fue masacrado, física y económicamente. Fueron muchos años Mordisquito. Demasiada pobreza y demasiado sufrimiento. Como dijo una vez el Diego, a ese Pueblo le cortaron las piernas. Mordisquito.




Porque a un tipo que toda su vida no hizo más que trabajar para dar de comer a su familia, dejarlo sin laburo es cortarle las piernas. Es robarle la dignidad. No me jodás más, Mordisquito. No me digas que hay muchos que no quieren trabajar, que son vagos. Probá vos. Presentáte a un laburo y dejá como dirección una casilla en una villa. En cualquiera. En la ciudad de Buenos Aires o en la Provincia. Y sentate a esperar que te llamen. Mientras esperás, probá de leer las obras completas de Sócrates, esas que leyó tu amigo el turco.




Alguno de esos hombres que perdieron su trabajo, en el afán por ganarse un peso para que sus hijos coman se hizo cartonero. ¿Qué me vas a decir? ¿Qué el cartón y el plástico se pagan bien? ¿o como ese Mauricio, que es Macri, vas a decir que se roban la basura? ¿Alguna vez probaste salir a revolver la basura de otro para ganarte unos pesos? ¡Hacelo! Y tratá de llevar con vos a tus hijos. Seguramente pensarás que los pibes se divierten. Los tuyos, a lo mejor te lo agradecen. Seguís sin entender.




Mordisquito. Te lo repito. Yo no inventé ni a Néstor ni a Cristina. El Pueblo, harto de vos y de los tuyos, los inventó. Inventó a ese flaco con la cara curtida por el frío y el viento del sur y a esa mujer que se le plantaba al turco y a su banda en el Congreso. Y el Pueblo les puso todas las fichas. Y se las sigue poniendo, Mordisquito. Vos, en tanto, seguís escuchando a los que Discepolín llamaba “pajarones”. Esos pajarones que siempre tienen buena presencia, mucha prensa, hablan en difícil y vos, aunque no entiendas ni medio, repetís lo que dicen. Compraste Mordisquito.




Compraste el cuento del “mercado” Mordisquito. Compraste el cuento de los “multimedios”, el de las consultoras “especializadas” y los gurúes, como les llaman ahora. Cuando éramos chicos leíamos cuentos de piratas que nos fascinaban. Eran piratas buenos. Siempre le robaban a los malos y repartían con los buenos y con los pobres. Pero crecimos, Mordisquito, crecimos. Y los piratas no se tapan más un ojo. Ahora te tapan los dos a vos, para que no veas como te engañan. Mientras tanto el Pueblo, harto, empezó a buscar como dar vuelta la taba. Y los inventó a Néstor y a Cristina. Y, como te dije antes, les puso todas las fichas. Y, aunque ya no tengamos por acá a Néstor, el Pueblo sabe que anda por allá arriba con Perón y con Evita.




Y ese Pueblo sigue bancando a Cristina para que, todos con ella, recuperemos el país. Fueron muchos años de saqueo y esto no se arregla en un par de años. Hay que profundizar el modelo económico nacional. Hay que profundizar la generación de puestos de trabajo de calidad. Hay que profundizar la educación de calidad. Hay que profundizar la justicia. Hay que profundizar la dignidad. No es poco. Te dejo, Mordisquito. Con tu conciencia. Los Kirchner son tuyos. Vos los trajiste. Por tu inconducta, por tus abusos. Por tu desprecio hacia el más débil. A mi lo único que me resta es agradecerte, como diría Discepolín, por el bien enorme que sin querer le hiciste al país. Y a nuestro Pueblo. ¡A mi tampoco me la podés contar más, Mordisquito! Hasta otra vez. Si, hasta otra vez. Gerardo Abbruzzese

viernes, 25 de febrero de 2011

25 de Febrero de 1950: Nacimiento de Néstor Carlos Kirchner


Néstor y Alicia Kirchner con su madre y con su padre (arriba y abajo, respectivamente).Néstor nació en Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, el mismo día que San Martín; falleció en El Calafate, Santa Cruz, el 27 de octubre de 2010.Fue Intendente Municipal de Río Gallegos (1987-1991) y gobernador de la provincia de Santa Cruz (1991-2003). Presidente de la Nación (2003-2007). En 2009, diputado nacional. Se desempeñó como secretario general de la Unasur. Presidente del Partido Justicialista hasta el día de su deceso.Néstor Kirchner (padre) fue un trabajador postal de familia suiza; María Ostoic (madre), chilena, nacida en Punta Arenas de familia croata. “Nestitor” estudió en escuelas públicas, tanto en el primario como en el secundario. Egresó del Colegio Nacional República de Guatemala.Néstor militaba en la Juventud Peronista, un sector juvenil identificado con la nueva izquierda latinoamericana. En los ´70, Kirchner estudió Derecho en la UNLP, recibiéndose de abogado. En enero de 1976, durante el gobierno de Isabel, la pareja Néstor Kirchner-Cristina Fernández fue encarcelada durante un mes en una comisaría de Río Gallegos. Al iniciarse la dictadura militar abandonó definitivamente La Plata, junto con su esposa, para retornar a Río Gallegos, dedicándose al ejercicio de su profesión.Con el fin del gobierno militar y el retorno a la democracia, Kirchner –fines 1983 mediados 1984- fue presidente de la Caja de Previsión Social de su provincia.Triunfó por escaso margen en las elecciones del 6 de septiembre de 1987, asumiendo como Intendente Municipal de Río Gallegos. Mientras que, su compañero Ricardo del Val, era electo gobernador.Su gestión como Intendente (1987-1991) le granjeó gran apoyo para ser electo gobernador de su provincia, en 1991, con el 61% de los votos. Cristina era legisladora provincial. Al asumir la gobernación, Santa Cruz tenía un déficit comercial de alrededor de 1.200 millones de dólares, pero durante los años que gobernó logró mantener un equilibro fiscal y aún un superávit. En 1994 y en 1998, Kirchner impulsó reformas en la constitución provincial, que incluyeron la posibilidad de reelección del gobernador. En 1994, Néstor fue convencional constituyente en la reforma de la Constitución Nacional.En 1995, fue reelecto gobernador por amplio margen (66,5%). Kirchner, en abierta oposición a Menem, se animó a fundar una línea interna: “Corriente Peronista”.La tentativa de Menem, en 1998, de transgredir la Constitución con la re-reelección generó una fuerte oposición, inclusive dentro de PJ, allí es donde Kirchner contacta al principal opositor interno del riojano: Eduardo Duhalde.Las elecciones presidenciales de 2003 enrarecieron el clima. Varios referentes del PJ querían ser candidatos.El entonces presidente interino Duhalde, figura de peso dentro del PJ por su control hegemónico sobre la estructura partidaria de la provincia de Buenos Aires, intentó favorecer al gobernador de Santa Fe: Carlos Reutemann, quien prefirió no presentar su candidatura; Duhalde trasladó sus preferencias a De la Sota, con quien no pudo “cerrar”. En enero de 2003 anunció su apoyo a la precandidatura de Néstor Kirchner. Pero la interna del justicialismo no estaba resuelta y el 24 de enero el congreso del PJ tomó una decisión inédita: suspender la elección interna y permitir a todos los precandidatos el uso de los símbolos partidarios comunes para presentarse a la elección general. Kirchner arrancó su campaña en una posición desfavorable. Las encuestas de intención de voto lo ubicaban por detrás de los otros candidatos justicialistas. La popularidad de Kirchner comenzó a crecer impulsando un programa con un perfil de izquierda con el que se diferenció notablemente de las políticas neoliberales de Menem y De la Rúa, poniendo acento en un cambio en la producción, la justicia, la educación, el trabajo, la equidad y la salud.No quiso alarmar con cambios muy radicales en lo económico, manteniendo a Roberto Lavagna, proveniente de la gestión Duhalde. Kirchner también detectó la simpatía política que despertaba su esposa, Cristina, quien había sido diputada y ahora era senadora por la provincia de Santa Cruz. Se evidenciaron algunos signos de recuperación económica, por efecto del default y la restricción del gasto público, con una recuperación cambiaria del peso frente al dólar y un leve aumento del PBI; aunque las consecuencias sociales de la crisis fueron terribles: el 54% de la población se hallaba por debajo del límite de pobreza; la mitad de esta población (27% del total), por debajo de la línea de indigencia. En las elecciones del 27 de abril el Frente para la Victoria obtuvo el 22,0% de los votos, resultando “superado” por Menem que obtuvo el 24,3%. La Constitución dice que si ningún candidato alcanza el 45% de los votos válidos, los dos más votados deben disputar una segunda vuelta, la que debía llevarse a cabo el 18 de mayo de 2003. Los sondeos previos le daban entre un 60 y 70% de intención de voto a favor de Kirchner. El ballotage nunca se haría: unas horas antes el expresidente Menem anunció que renunciaba a su candidatura, lo que automáticamente convirtió a Kirchner en presidente electo. La maniobra de Menem tuvo como objeto evitar una derrota contundente y al mismo tiempo deslegitimar a Kirchner por el magro resultado electoral. Era un desafío, la legitimación había que construirla.El 25 de mayo de 2003, Néstor Kirchner prestó juramento ante el Congreso para ser el presidente de la Nación hasta 2007.Como dijimos, Roberto Lavagna mantuvo la devaluación de la moneda con una fuerte participación del Banco Central en la compra de divisas, impulsando con las exportaciones un crecimiento económico con tasas del PBI cercanas al 10%. Tuvo éxito. Sacó al país de la cesación de pagos: se canjeó la deuda por nuevos bonos indexados por la inflación y el índice de crecimiento económico. Los índices de pobreza y de desempleo disminuyeron. Kirchner hizo que la Argentina y el F.M.I. mantuvieran una relación tirante. Una de las principales medidas de su gestión fue cancelar por anticipado la totalidad de la deuda con ese organismo internacional. El objetivo fue terminar con la sujeción de las políticas económicas nacionales a las recetas del FMI.A fines de 2006 las reservas habían subido 30 mil millones de dólares, la desocupación bajó al 10% y la pobreza se mantuvo en un 33,5%. Kirchner llevó adelante una política activa para promover los Derechos Humanos. Impulsó el juicio a los responsables por crímenes de lesa humanidad, ocurridos en la década del ´70 y realizados por la triple A y por la dictadura. Para conseguirlo, la adhesión en el Congreso Nacional sancionó las anulaciones de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Tuvo la ratificación del Poder Judicial. A nivel latinoamericano, Kirchner formó parte de un grupo de mandatarios de varios países, junto con Lula (Brasil), Tabaré Vázquez (Uruguay), Evo Morales (Bolivia), Michelle Bachelet (Chile), Rafael Correa (Ecuador) y Hugo Chávez (Venezuela) quienes, por primera vez en la historia de América Latina, han planteado la posibilidad de integrar a los países de la región para que desarrollen políticas independientes de las potencias hegemónicas mundiales. En los primeros días de noviembre de 2005 se realizó en Mar del Plata la IV Cumbre de las Américas, donde Kirchner manifestó un rechazo hacia el ALCA, propuesto por Estados Unidos. La nueva ministra de Economía fue Felisa Miceli. En 2006 surgió un conflicto con Uruguay a raíz de la instalación de “pasteras” de celulosa sobre el río Uruguay. Kirchner no buscaría la reelección en las elecciones presidenciales de octubre de 2007, quien se presentaría sería su esposa, la senadora Cristina Fernández.Kirchner finalizó su mandato el 10 de diciembre, entregando el mando a su compañera Cristina, quien se había impuesto en las elecciones. Néstor, al dejar el cargo, se dedicó a la actividad partidaria, siendo el presidente del PJ. En las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009, Kirchner se presentó como primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, por la lista Frente Justicialista por la Victoria. La lista encabezada por Kirchner obtuvo el 32,1% de los votos, siendo superada por la alianza Unión-Pro que obtuvo 34,6%. En todo el país la alianza Frente para la Victoria-Partido Justicialista, liderada por Kirchner, obtuvo el 31,2% de los votos, superando al Acuerdo Cívico y Social que obtuvo el 30,7%, pero perdió 19 diputados y cuatro senadores en el Congreso Nacional. En febrero de 2010 Néstor fue operado de la carótida con éxito. El 4 de mayo de 2010, se lo designó en la secretaría general de Unasur. El 11 de septiembre tuvo que ser sometido a una angioplastia y se le colocó un stent coronario. Se le recomendó cambiar su forma de vida debido al estrés. Era poco menos que imposible poner freno a su pasión, por su conocida dedicación a la militancia política. Le dieron de alta al día siguiente. Finalmente falleció de muerte súbita cardíaca en El Calafate, Santa Cruz, en la mañana del 27 de octubre de 2010, ante una congoja y un dolor popular indescriptible -sobre todo de los sectores juveniles- que saben que Néstor es como el Cid, es decir ya ganó la batalla por la transformación de la Patria, aún después de muerto…
Fuente: Portal la TDF

martes, 2 de noviembre de 2010

NO PERDER LA MEMORIA

Nos vamos a subir, aunque tengamos que tirar por la ventana a Kirchner.
http://www.perfil.com/contenidos/2010/08/17/noticia_0015.html



Kirchner es un traidor a la patria e hipotecó el futuro.
http://origen.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=948452





Eduardo Duhalde comparó a Néstor Kirchner con Hitler y Mussolini.
http://origen.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1039743




Sería divino... que Cristina quede viuda
http://www.diarioregistrado.com/index.php?secc=nota&nid=44248&ref=nf






La gente está cansada de tanto circo.
http://www.elmundo.es/america/2010/04/18/argentina/1271625272.html






La Asignación Universal aumentó el consumo de drogas y el juego.
http://www.mdzol.com/mdz/nota/210170-Sanz-la-Asignación-Universal-aumentó-el-consumo-de-drogas-y-el-juego/




Los que se hayan anclado a la suerte de la familia presidencial terminarán calcinados.http://www.perfil.com/contenidos/2008/12/28/noticia_0023.html


Suerte que una imagen vale más que mil palabras (malas)
a pesar de dichos como:* LA GENTE EN LA CALLE LOS QUIERE MATAR...* A RIO GALLEGOS NO PUEDEN VOLVER...Me permito entonces imaginar el cortejo que acompañaráa los adalides del odio y la mentira cuando llegue su hora.
Nacho Varelaros.Fuente: Patria SI, Colonia NO

jueves, 28 de octubre de 2010

FRASES QUE LO DICEN TODO

" LOS POLÍTICOS PRIVILEGIAMOS LOS INTERESES A LAS CONVICCIONES

LOS KIRCHNER ANTEPONEN LAS CONVICCIONES A LOS INTERESES "


Cro. Antonio Cafiero



" NESTOR ESTÁ CON PERÓN

EL PUEBLO CON CRISTINA "


Anónima.

domingo, 17 de octubre de 2010

Dos peronistas históricos recuerdan la jornada del 17 de octubre de 1945


Hacía un calor insoportable. La gente que llegó desde la Plata estaba con los pies doloridos y por eso metieron las patas en la fuente”, relata el poeta Alfredo Carlino sobre aquella jornada histórica del 17 de octubre de 1945.
Carlino, poeta, boxeador y periodista, junto a Julio Morresi, militante peronista y Padre de la Plaza de Mayo, participaron con cientos de miles de personas en aquella jornada fundacional del movimiento justicialista. Tiempo Argentino los reunió para que recordaran ese día clave de la historia argentina, cuando ambos eran adolescentes y, junto a más de un millón de personas, marcharon a Plaza de Mayo para reclamar la liberación de Juan Domingo Perón.
Entonces, Morresi era cadete en la panadería La Nueva Americana de Parque Patricios. Tenía 6 hermanos y había nacido 15 años antes en Mar del Plata.Carlino, en cambio, era un poco más chico. Pero, a pesar de tener tan solo 13 años ya trabajaba en el diario Standard, como cadete. Además ya escribía poesía, boxeaba y cuenta que alguna vez cruzó guantes con José María “El Mono” Gatica.
El diálogo comienza con una curiosidad muy simple, ¿qué recuerdan de aquel 17 de octubre?La pregunta genera los primeros reproches de Carlino. Explica que para entender ese día, hay que empezar el relato casi una semana más atrás en el tiempo, el 12 de octubre de 1945, cuando el general Edelmiro Farrell ordenó la captura de Perón.Ese mismo día se realizó “El picnic de la Plaza San Martín”, donde los “oligarcas” comieron servidos por sus criados frente al Círculo Militar. Según Carlino, “eran casi 70 mil” y “se reunieron para marchar hacia la Casa Rosada”. Su objetivo era pedir que la Corte Suprema de Justicia asumiera el gobierno nacional. En ese momento, el poeta militaba en el nacionalismo, “la única formación orgánica de ese momento que coincidía” con sus ideales. Junto a 600 personas, el boxeador invadió la comilona al grito de “Patria sí, colonia no” y “Elecciones sí, Corte no”.Si bien reconoce que tuvieron que retirarse ante la inferioridad numérica, se enorgullece de “haberle cambiado los planes a los oligarcas, que nunca pudieron llegar a la Casa Rosada”.
Para Morresi, el 17 de octubre empezó como casi todos los días de su adolescencia hasta esa época: en la panadería. “De repente escuché mucho ruido, venía un montón de gente caminando. Me dije: ‘Hago una cuadra y después vuelvo a trabajar.’ Pero el entusiasmo fue tan grande que me quedé”, se emociona.La suya era una de las columnas que atravesó Parque Patricios, pero el fenómeno fue replicándose por toda la ciudad: cientos de miles de obreros salieron de las fábricas para unirse a la manifestación que culminaría frente a la Casa Rosada.“Era la primera vez que iba a la Plaza de Mayo, era raro ir al centro. Creo que tomamos la calle Chiclana, después Garay, Entre Ríos y Avenida de Mayo.” –¿Qué sucedió cuando llegó a la plaza?–Fue una emoción muy grande ver el Cabildo, después de dibujarlo tantas veces de chico en la escuela.
Era impresionante la cantidad de gente que había. Llegaban de todos lados, por Diagonal Norte y Diagonal Sur, además de Avenida de Mayo. Éramos tantos que algunos nunca pudieron llegar a la plaza.–¿Y cómo lo vivió usted, Carlino?–Recorrimos Florida ida y vuelta hasta Santa Fe tratando de que la gente viniera a la plaza. Cantábamos “Los que están con Perón, que vengan al montón.” Los “galeritas” se escondían. Era raro que los obreros circularan por el centro.Los “galeritas” eran los oligarcas de esa época. Julio cuenta entre risas que de pequeño, en Parque Patricios ataban un piolín desde una casa hasta un árbol, “un poco más alto que una persona”. Cuando los distinguidos transeúntes atravesaban el piolín, invariablemente sus galeras terminaban en el suelo.
Carlino recuerda que el 17 de octubre estaba vestido con un blazer azul y “un pantalón gris que le había afanado a mi viejo”. Ese día ya tenía una significación muy especial para el boxeador, porque era su cumpleaños. “Mi familia se asustó mucho, porque el 16 de octubre no volví a casa a dormir y nadie sabía a dónde estaba. Había invitado a mis amigos a comer chocolate con churros, que era lo que se usaba por aquella época. Cuando venían a saludarme, mi mamá se preocupaba cada vez más. Imaginate cuando escuchó que hubo tiros y un muerto.”Ese muerto fue Darwin Passaponti, el primer mártir peronista. Era amigo de Carlino y poeta, como él. Después del discurso de Perón, cuando los “descamisados” comenzaban a regresar a sus casas, desde la terraza del diario Crítica, llegó un tiro mortal lanzado por los militantes comunistas que lo mató.Antes de eso, hubo que esperar casi 12 horas para que los militares liberaran a Perón y desde el balcón de la Casa de Gobierno, el líder le pidiera a la multitud que fuera “del trabajo a casa y de casa al trabajo”, para evitar enfrentamientos con militares. “La gente no entraba por ningún lado. Se habían subido al Cabildo y a todos los lugares posibles. Muchos se trepaban a los árboles y como los que estaban abajo también querían subir, los agitaban. La gente caía como si fueran manzanas”, rememora Morresi a las carcajadas.
Para saciar al apetito, “El canario de Shakespeare”, como llamaban a Carlino en la periferia de los rings de boxeo, por su afición a la literatura, eligió algún “bolichón” de la zona. “Nunca nos dieron nada por ir a los actos. Ahora dicen que regalan choripanes, para mí es todo mentira”, se ofusca Carlino.Morresi tuvo más suerte. “Una pareja muy solidaria me preguntó si tenía hambre. Contesté que sí y me regalaron un pedazo de pan enorme, justo a mí, que era panadero. Además me dieron unas fetas de mortadela. Fue un manjar, ¡me lo comí con unas ganas!”, dice Morresi.“Mi vida y toda mi formación estuvo signada por ese día.
Después ser peronista fue terrible. Fuimos discriminados y perseguidos. Incluso hoy escucho a veces gente que dice ‘Gran tipo Carlino, lástima que es peronista’, como si fuera un leproso “, destaca el poeta.La historia de Morresi también estuvo marcada por el 17 de octubre. Se convirtió en un militante ferviente. “Siempre de base”, dice orgulloso. Sus dos hijos siguieron sus pasos y luego de militar en la UES, Norberto fue secuestrado y desaparecido por la dictadura militar más sangrienta de la historia argentina. En 1989 pudo enterrarlo, luego de que el Equipo de Antropología Forense encontrara sus restos. El menor, Claudio, brilló en la Primera División de Huracán y River, aunque eso no le impidió ser presidente de la Juventud Peronista de Parque Patricios mientras sacudía las redes en el “globito”. Actualmente su hijo es el Secretario de Deportes de la Nación. “Me transformé en peronista sin saberlo”, explica, y asegura que vio en Perón a “un líder verdadero, que luchaba por lo que nosotros siempre habíamos querido”.El regreso a casa y los abrazos con la familia también son recordados con alegría. Para su cumpleaños le regalaron una bicicleta, pero eso fue lo de menos. “Todos lloraban”, dice Carlino. Las lágrimas no eran por él, sino por la vuelta de Perón.
Fuente: Tiempo Argentino